La desmotivación de los docentes. Una mirada crítica. Basada en el texto de Jurjo Torres.





La pandemia en la actualidad, la anacrónica carga administrativa, la infame actuación de docentes con funciones directivas y de supervisión, las efímeras reformas laborales disfrazadas de educativas, la desvalorización docente, los esclavizantes programas de incentivos, la divergencia del currículo, la estandarización de evaluaciones, la desconocida armonización de la geoeducación, el salario paupérrimo y la lista sigue…han provocado o buscan provocar una desmotivación en los docentes de todos los niveles, como si el objetivo principal sea el hartazgo y la extinción (tan anhelada por las cúpulas empresariales y sus gobiernos) de la escuela pública. Sumado a lo anterior Jurjo Torres plantea: 

“En las últimas décadas, la política, la economía, la cultura, las relaciones sociales y laborales, el tiempo libre están sometidos a un ingente número de transformaciones dinamizadas mediante las nuevas redes de la información y las comunicaciones. La rapidez, tanto en la transmisión de las informaciones como en los flujos de las personas, nos enfrenta a un nuevo mundo donde las barreras son cada vez más débiles, pese a los intentos para impedir estas posibilidades de desplazamiento a las personas que pertenecen a colectivos sociales mas desfavorecidos. Los procesos de globalización van acompañados de nuevas formas de pensar, hablar, actuar, decidir y relacionarse. Estos cambios como es lógico, se dejan sentir de manera directa en los sistemas educativos” 

El contexto ya de por si enrarecido no es nada halagador, no hay un mañana para los docentes, sin el apoyo de los actores de las comunidades educativas ninguna ley o marco jurídico logrará subsanar lo que hoy se está destruyendo. El actual gobierno tuvo que recurrir a la estrategia de plasmar en la ley una revaloración docente, que lejos de impulsarla, la tipifica y la convierte en un “bien jurídico tutelado” posibilitando su omisión o comisión.

No se trata de ser pesimista, sino de ser realistas para saber como enfrentamos el incesante crecimiento de la desmotivación de los docentes a lo largo y ancho de nuestro país, conocer las causas, identificarlas, analizarlas, superarlas y adaptarse a los nuevos retos neoliberales.

La injerencia de organismos internacionales (OCDE, OMS, UNESCO, FAO, etc.), la intromisión del sector privado (empresarios), el posicionamiento de los monopolios tecnológicos (GOOGLE, MICROSOFT, etc.), de los proveedores de internet (TELCEL, AT&T, MOVISTAR, etc.) nos da la clara visión de que la agenda educativa la dicta este poderoso sector y se obedece más a intereses económicos que a fortalecer de fondo la educación en México, y de que los docentes enfrentamos a gigantes con palos, piedras, una desesperante y aun fuerte identidad. 


Las palabras desmotivación, desvaloración, desmoralización, desilusión están presentes en todas las conversaciones donde se habla sobre la educación, sobre los profesores, sobre el sistema educativo y la agenda que al parecer persiguen, el mismo Jurjo Torres propone ciertos factores que causan esta situación:

1.  Incomprensión de las finalidades de los sistemas educativos, una gran mayoría de docentes experimenta un notable desconcierto en las finalidades de las etapas en las que está trabajando. 

2.   Formación inicial muy deficitaria, es necesaria que la formación vaya acompañada de tiempo y contenidos que fortalezcan la practica educativa.

3.  Pobreza de las políticas de la actualización docente, sumado a una formación deficiente, el sistema ofrece una formación continua que está lejos de competir con los retos actuales.

4.   Concepción tecnocrática del trabajo docente, la desaparición del discurso político de conceptos como: justicia social, justicia curricular, libertad, insumisión, solidaridad, etc. Están siendo suplidas por un nuevo vocabulario psicológico y tecnocrático.

5.  Un currículo obligatorio sobrecargado de contenidos, centraliza la enseñanza y desvía la intención de la innovación.

6.  Una administración del sistema educativo burocratizante, que por todos es conocida, la búsqueda de juicios de valor impresos más que calidad del aprendizaje.

7.  Falta de servicios de apoyo y de una inspección escolar, es notable la desprotección y el gran interés de ser burócrata y sancionador.

8.  Ausencia de una cultura democrática en los centros escolares, rasgo distintivo en nuestro sistema educativo actual.

9.   Problemas de comunicación con el alumnado,

10. Dificultades para relacionarse con las familias,

11. El docente como único responsable de la calidad de la educación,

12. Ambiente social de escepticismo y banalización,

13. Políticas de mercantilización y privatización,

14. Falta de incentivos al profesorado más innovador,

15. Una continua ampliación de las funciones encomendadas a la educación,

16. Mayor visibilidad de los efectos del trabajo del profesorado.


Cada uno de los anteriores factores inciden de manera directa en el paradigma de la educación actual y la desmotivación debe convertirse en un argumento solido para impulsar cambios drásticos y reivindicar el trabajo de los docentes. Se debe analizar de fondo cada uno y encontrar la forma más acertada de contrarrestar esta avalancha que amenaza la practica educativa, y construir una dialéctica con la política educativa implementada por el gobierno actual, que beneficie a todos los actores especialmente a los docentes.

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