MAGISTERIO JOVEN ¿AUSENTE O PRESENTE?
Reflexión | Educación
Con la extraña sensación de sentirme fuera de lugar en los actuales tiempos históricos del país, perturba mi pensamiento la idea de comparar los ideales que hemos seguido y con los que hemos crecido los docentes que ya rebasamos la década de servicio, aquellos ideales que nos fueron inculcados durante nuestra formación, por parte de maestros que ya tenían un largo trecho recorrido en la docencia, aquellos que por experiencia propia y ajena vivieron el apostolado del magisterio, y que desde nuestras butacas los escuchábamos atentos, intentando recrear los parajes que solo vivían en su memoria, aún lúcida.
Muchos quizás no recuerden esa platicas amenas que nos hacían soñar con un futuro en el que seríamos los protagonistas y los motivos de cambios sustanciales en la sociedad, emulando en algún momento las aventuras compartidas por nuestros mentores, recreando paso a paso las contingencias a las que habíamos de enfrentar, era un anhelo salir a las comunidades a ser lo que deseábamos ser: Un Maestro.
No existía mayor preocupación que la de saber hacía donde nos dirigiríamos, para poder ejercer nuestra labor, empezar a combatir la ignorancia con la única arma que poseíamos: La Luz del conocimiento.
Hoy parece ser que esa Luz se esta apagando, hoy con nostalgia observamos a los nuevos egresados de las distintas normales del estado preocupados por todo menos por ser verdaderos agentes de cambio, no hay ideología ni doctrina que seguir, verlos en un ir y venir sin césar, huérfanos de perspectiva, intuición y convicción, perdidos en el mare magnum educativo que actualmente prevalece y que tanto daño esta causando a nuestra sociedad. Los jóvenes egresados necesitan urgentemente una doctrina que seguir, una ideología en que creer, FE en lo que están dispuestos hacer, no pueden seguir sin brújula a merced de los detractores de la educación, de un sistema que no le importa una sociedad culta y que pugna por la extinción de aquellos próceres que siguen dando la batalla por un país con cultura y preparación.
La propuesta es simple, no se necesita una reforma, ni desaparición forzada a las instituciones formadoras de docentes, se necesita un sistema educativo fuerte en todos los sentidos, principalmente humano, en valores, cultura, sentido de pertenencia, nacionalista, asertivo, diverso y especialmente con un plan de estudios hecho por maestros mexicanos identificados con las necesidades de nuestro entorno.
Compartamos la responsabilidad maestros, sindicatos, instituciones formadoras y sociedad en general, de nosotros depende tal encomienda y no debemos restarle importancia.

Comentarios
Publicar un comentario