¿DE QUIEN ES LA CULPA?
Por Edgar Stalin Mendez Alcaraz
A lo largo de la historia de la política mexicana se ha desarrollado una cierta complicidad anacrónica, que el actual gobernante en turno ha llamado herencia cultural, tal complicidad se da entre el sistema partidocrático y los ciudadanos.
La idiosincrasia del mexicano promedio siguiendo los parámetros expuestos por Samuel Ramos, sigue basada en un esclavismo que no tiene limites ni mucho menos cura, convirtiéndola en parte de su identidad, y estamos lejos de lo que realmente pasa por la mente del mexicano, quien ha aprendido a vivir en la miseria, dándole a otros lo poco o mucho que posee y no es referencia a lo material sino a lo que como ser humano posee.
Un ejemplo claro es lo que se vive cada tres o seis años en las mal llamadas contiendas electorales, en donde el Ungido de la partidocracia se pasea con dinero de los contribuyentes, porque así lo dicta la ley como lo menciono la seudocandidata Ivonne Álvarez en respuesta a una pregunta en la que se le pedía si estaba dispuesta a renunciar a los millones de pesos otorgados por el instituto arbitro electoral, y a lo que ella apenas pudo contestar "la ley lo mandata y yo me apego a derecho", es decir que aunque resulte contradictorio ella gastara eso y mas porque la ley lo permite. Valientes políticos. Pero lo mas impactante es que aun sabiendo que estamos sometidos a un sistema corrupto, bañado de impunidad, represión, censura, extorsión por parte del aparato gubernamental, hay quienes con maroma, pan y circo, tal cual bufones, le facilitan al sistema el colocar legalmente, a personas incapaces, incompetentes, ignorantes, sin escrúpulos al frente de la administración pública.
Por donde quiera veremos grupos de bufones apoyando a tal y cual candidato, quien como buen político trae tras de si un gran curriculum y experiencia en corrupción, impunidad, enriquecimiento ilícito etcétera. Agitando banderas, mostrando pancartas, bailando alguna canción exótica vemos a nuestros amigos, vecinos, tíos, primos sirviéndole como fieles canes a los futuros caciques, esperando recibir su recompensa que en algunos jamás llegara, pero que como buen seguidor encontrará a otro más a quien servirle.
Seria una gran propuesta que todos y cada uno de los mexicanos dejemos de ser bufones de la partidocracia en México y si no podemos impedir legalmente que dejen de robarnos nuestro dinero para sus campañas electorales, si podemos dejar de ser sus payasos y dejarlos solos a que ellos hagan sus campañas, de que sirve formar grupos de ciudadanos que estén al servicio del engaño y la mentira de estos personajes. Dejen de asolearse, mojarse, pelearse a cambio de una torta, que la dignidad regrese, para que pedir el voto a nombre de otro que lo pidan ellos, que caminen casa por casa, que den la cara. UTOPÍA.
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